Archive for the ‘Delirios mentales’ Category

¿Lamentarse o continuar?

Monday, June 28th, 2010

Dos hombres viajaban por un camino; después de un gran trecho encontraron una gran montaña que tenía que subir. Uno de ellos comenzó a lamentarse, “¡¡Aaayyyy!!! Que montaña tan grande. ¿Cómo la voy a subir? No puedo, estoy cansado, es imposible. No podré.” Mientras este se lamentaba mirando la gran montaña, su compañero de viaje, con la vista puesta en el suelo, siguió su camino y antes que el otro terminase de lamentarse había llegado a la cima.

El Consejo de Sabios.

Wednesday, May 26th, 2010

Existió en la antigüedad un lejano país donde todos sus ciudadanos podían hacer lo que quisieran. Así, existían altos cargos cercanos al poder que no tenían problemas morales por recibir expléndidos regalos a cambio de favorecer a algunos para conseguir lo que querían. Era tal la anarquía existente que a todos esos altos cargos nunca les pasaba nada, ni aún llevándoles ante la justicia, ya que al final todo quedaba en unas palmaditas en la espalda y en “hoy por tí, mañana por mi”.

Ese país estaba gobernado por un monarca obsesionado con el poder, un monarca soberbio y egoista que hacía ley de su palabra, que imponía su voluntad por encima de cualquier razonamiento y que tenía la seguridad de que no moriría nunca.

Los subditos de aquel país, cansados de tanta corrupción, de la soberbia de su monarca, de sentir como las leyes sólo existían para los mas desfavorecidos, decidieron en secreto acudir a sabios y pensadores para buscar una solución a todo aquel libertinaje político que había convertido a su país en objeto de burlas y chanzas de los vecinos reinos.

Aunque aquel monarca se suponía que gobernaba bajo un sistema parlamentario, allí se hacía lo que a él y a sus bien saciados consejeros y cortesanos les daba la gana; sin otro argumento en contra de los que se oponían a sus descabellados planes que el insulto, la mofa y el descrédito.

Los sabios y pensadores crearon el “Consejo de Sabios” con la finalidad de estudiar que estaba pasando allí y buscar soluciones. Lo primero que observaron fue la falta total de respeto que existía en aquel parlamento, donde los que decían representar a los ciudadanos pasaban demasiado tiempo insultándose y llegaron a la conclusión de que para empezar a arreglar las cosas, lo mínimo que se necesitaba en un representante del pueblo era Educación.

Siguieron analizando las cosas y descubrieron que la mayoría de las veces, los desacuerdos y los insultos se producían por recordar, y echar en cara, errores del pasado; y llegaron a la concusión de que había aprender de los errores, los propios y los ajenos, para poder mirar al futuro y construir con seguridad una nueva nación y dejar de los reproches, los odios pasados y las envidias.

Otra de las cosas que averiguaron aquellos Sabios y pensadores fue que muchas de las propuestas a las que se oponían uno y otro grupo encontraban su fundamento de oposición en ideologías caducas y poco evolucionadas a las que ambos se ataban. Concluyeron que lo mejor era dejar las ideologías en los libros de historia y que el país funcionaría mejor decidiendo las cosas sobre la realidad actual.

De la continua observación, el “Consejo de Sabios” vio que todos los grupos tenían un único propósito, obtener beneficios propios anteponiéndolos a las necesidades de los ciudadanos, por lo que llegaron a la conclusión de que las personas que se presentasen a representar al pueblo deberían poder ser destituidas de su puesto por los ciudadanos, hubiera o no concluido su mandato.

Una de las cosas que más dolió a aquellos Sabios fue encontrar tanto deseo de enriquecimiento rápido e ilícito dentro de las filas de aquellas formaciones políticas y crearon severas leyes en las que obligaban a la explusión del corrupto, sus defensores y sus socios de la agrupación a la que perteneciese de forma inmediata, restitución de los bienes, inhabilitación de por vida para cualquier cargo público y la pena de cárcel que le correspondiera.

Dieron por teminada la primera parte de su estudio concluyendo que en un parlamento democrático y libre debe primar la educación por encima de todo, las necesidades de los ciudadanos en segundo lugar por encima de ideologías, que el pueblo tendría la potestad de destituir a los representantes que no cumplieran su función y que había que terminar con la corrupción asociada al poder.

El Rey que tenia muchos amigos.

Tuesday, May 25th, 2010

Hace mucho, mucho tiempo, cuando en el mundo ni se pensaba en la democracia, existió un reino donde gobernaba un gran rey rodeado de un inmenso séquito de de consejeros, cortesanos, artistas y todo tipo de noble que vivía a costa del tesoro real. Las arcas reales se llenaban a través de impuestos, más o menos justos, que soportaban los subditos del reino con pesar y resignación, amen de multas, confiscaciones y demas cobros extraordinarios. En el palacio real se vivía con toda suerte de lujos y derroches, era tal la vida que llevaban que el rey, pagado de si mismo en exceso, acostumbrado al lujo y la ostentación, no reparaba en gastos a la hora de invitar a los reyes y sequitos de los países que consideraba amigos bajo la excusa de parlamentar de temas comunes, y a los que siempre, siempre, terminaba prometiendoles ayuda y enviándoles dinero que mermaban las reales arcas.

Desgraciadamente, vino una gran epoca de escasez, empezó siendo un algo poco llamativo, pero los subditos reales cada día lo tenían más crudo para pagar los préstamos solicitados para comprar sus bienes, para pagar los impuestos que exigía el real tesoro, para comer, para vivir. Poco a poco, aquel que tenia jornaleros los fue despidiendo por que no les podía pagar, viendo como sus cosechas y tierras se estropeaban. Los jornaleros, que se quedaban sin trabajo, intentaban acudir a las mermadas arcas reales a ver si podían darle unas miseras monedas para poder alimentar a sus hijos….. El rey, que quería estar bien con todos, prometio limosnas sin perveer que se quedaría sin nada.

El tesorero real avisó en varias ocasiones al monarca del riesgo de seguir menguando las reales arcas, pero el monarca, acostumbrado a que sus subditos aceptasen sus decisiones sin quejarse, decidió aumentar los impuestos, agravando aún más la situación de los pocos que aún podían dar trabajo y que terminaron por empezar a despedir a más y más jornaleros que se veían en la necesidad de robar para mantener su familia.

Después de muchos avisos por parte del tesorero real, de muchos meses repitiendo al rey que las arcas se secaban, de advertirle que terminase con tanta ostentación, tanto gasto inútil, tanto subvencionar a vagos, tanto favorecer a los que nada aportaban al reino, el rey se vio en la encrucijada de tener que recortar esas explendidas dádivas granjeandose la enemistad de todos esos consejeros, cortesanos, artistas y todo tipo de noble que vivía a costa del tesoro real.

Quiso el rey ahorrar cuando poco quedaba ya para ahorrar, cuando los subditos no tenían nada para pagar los impuestos, cuando los jornaleros se convirtieron en perseguidos por prestamistas y comerciantes, cuando su reino se arruinaba…. Pero aún así, el rey no deseaba reducir sus ostentosidades, y en un acto de soberbia empezó a embargar los bienes de sus subditos, a encarcelarlos por insolventes, a castigarlos por que él, el rey, no quiso alejarse de todos aquellos consejeros, cortesanos, artistas y todo tipo de noble que vivía a costa del tesoro real y que nada le aportaban.

Gatos asustados.

Wednesday, April 7th, 2010

Es habitual entre los que nos dedicamos a la labor de realizar programas informáticos saltar como gatos asustados cuando un cliente nos llama para decirnos que tal o cual proceso, función o cálculo no funciona como debiera o simplemente “da un error” (o lo que es más habitual en los usuarios “el programa no funciona”).

Y digo de saltar como gatos asustados, con las uñas fuera, para asegurar al cliente que eso es imposible. Es natural, nuestros programas NUNCA FALLAN, igual que para una madre su hijo NUNCA HACE NADA MALO.

Pensaba yo en esto a raiz de que al igual que nuestros usuarios nos reportan errores y actuamos de esa forma, nosotros somos usuarios de otras herramientas programadas por otros colegas de profesión que actúan de igual forma.

Todos (yo el primero) olvidamos totalmente ponernos en el lugar de nuestro usuario y entender que si nos esta indicando un fallo es que lo está sufriendo, por mucho que seamos infalibles programando que no podamos reproducirlo o el usuario sea incapaz de refererirnos que ha hecho (por que no lo recuerda, por que no le vuelve a pasar o por lo que sea).

Dicho sea de paso que muchas de las notificaciones de usuarios molestos que nos dejan el críptico mensaje de “el programa no funciona” son errores o fallos menores desde nuestro punto de vista de programador, pero, como ya he apuntado antes, debemos ponernos en su lugar y entender el por qué de su mensaje sin saltar como gatos asustados con el pelo de la cola erizado y las uñas fuera, ya que para él, desde su punto de vista, el programa en ese momento NO FUNCIONA.

Miedo a comprar & Cultura del currito

Wednesday, July 15th, 2009

Comentaba con mi amigo Gabri, reflexionando sobre los problemas económicos que está produciendo esta mal llamada crisis, que no se vende nada, pero más bien pienso que el problema no está en vender, si no que existe un miedo a realizar cualquier inversión o compra debido en gran medida a la incertidumbre provocada por la incapacidad de nuestros gobernantes de crear un clima de confianza y seguridad que permita la recuperación económica.

Además de esto, se está produciendo mucha picaresca entre empresas y comerciantes que, amparados en la mal llamada crisis, aprovechan la situación para hacer resjustes de plantilla (despidiendo trabajadores con condiciones poco menos que ilegales) y dejar pagos pendientes (muchas cantidades pequeñas a varios proveedores y acreedores).

A todo esto hay que unirle el renacer de la economía sumergida, de parados que no llegan a final de mes que tienen que empezar a aceptar trabajos sin contrato y sin dar de alta para poder mantener sus familias.

En mi caso, hace meses que no consigo un cliente y los que tengo han empezado a dejar de pagar las cuotas de mantenimiento por que dicen que no tienen dinero para hacer frente a tanto gasto, esto me esta llevando a plantearme cerrar la oficina, por que no puedo mantenerla, a buscar un trabajo de lo que sea para poder hacer frente a mis obligaciones de pago y muy posiblemente a darme de baja del autonomo y el IAE. En caso de empezar a trabajar en alguna empresa (ya me da igual que sea haciendo programas que limpiando ventanas, puestos a elegir prefiero lo segundo) me voy a ver con el problema de atender las instalaciones que tengo hechas; lo que tambien me plantea si traspasar mi cartera de clientes, vender los fuentes de mi software a quien desee hacerse cargo, y así acabar con la ilusión de mi vida y convertirme en otro más de la cultura del currito, tan extendida en nuestro país.

Me explico; la educación y formación que impartimos en nuestro país se encarga con mucha fuerza de convencer a nuestros hijos de que lo mas importante en la vida es terminar su carrera y conseguir un buen puesto en una empresa o convertirse en funcionario, son pocos los que deciden buscarse la vida por ellos mismos emprendiendo y creando. A eso es lo que llamo “cultura del currito”.